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INSIGHT ICO26 • ARTÍCULO DESTACADO

Highlights ICO 2026
15 de julio

Avances, evidencias y perspectivas que marcaron la primera jornada del Congreso Internacional sobre Obesidad 2026.

El Congreso Internacional sobre Obesidad (ICO) 2026 reúne a investigadores y profesionales de la salud de todo el mundo para debatir las últimas evidencias sobre la prevención, el manejo y el tratamiento de la obesidad. La reunión de este año, celebrada por primera vez en la Ciudad de México, presenta sesiones científicas que abarcan avances en terapias farmacológicas, intervenciones en el estilo de vida, enfermedades metabólicas y otros temas con implicaciones potenciales para la práctica clínica.

Sesión: Complicaciones del tratamiento de la obesidad

Los tratamientos para la obesidad se han vuelto cada vez más eficaces, pero su uso en expansión ha incrementado la necesidad de una comprensión integral de sus perfiles de seguridad a largo plazo. Esta sesión revisó la evidencia actual en torno a los agonistas del receptor de GLP-1, discutió el perfil de seguridad a largo plazo de la cirugía bariátrica, exploró los beneficios y desafíos del tratamiento de la obesidad en adultos mayores y presentó nueva evidencia del mundo real con respecto a la pancreatitis y la enfermedad biliar asociadas con los agonistas del receptor de GLP-1. 


Una evaluación crítica de la seguridad de los medicamentos GLP-1

Ponente: Dr. José Gómez-Pérez Palazuelos

Durante su intervención, el Dr. Gómez-Pérez revisó el perfil de seguridad actual de los agonistas del receptor de GLP-1, enfatizando que los eventos adversos gastrointestinales siguen siendo la limitación predominante del tratamiento. Las náuseas, los vómitos, el estreñimiento y el retraso del vaciamiento gástrico son dependientes de la dosis, están estrechamente relacionados con la velocidad de titulación y son generalmente transitorios. Aunque los ensayos clínicos informan tasas de interrupción del tratamiento de alrededor del 10%, el ponente señaló que la intolerancia en el mundo real es probablemente considerablemente mayor, lo que resalta la necesidad de métodos más estandarizados y validados para evaluar los síntomas gastrointestinales más allá del autoinforme del paciente.

Entre las preocupaciones de seguridad discutidas, la evidencia que respalda un mayor riesgo de pancreatitis aguda se consideró tranquilizadora. Los datos de ensayos aleatorizados y estudios del mundo real muestran de manera consistente que no existe un aumento clínicamente significativo en el riesgo de pancreatitis. Por el contrario, la enfermedad de la vesícula biliar, particularmente la colelitiasis, parece ocurrir con mayor frecuencia, especialmente en pacientes que reciben dosis más altas, que se someten a un tratamiento más prolongado o que logran una mayor pérdida de peso. La presentación también revisó las recomendaciones actuales con respecto al retraso del vaciamiento gástrico antes de procedimientos quirúrgicos, enfatizando que la interrupción del tratamiento debe individualizarse de acuerdo con el riesgo del paciente y las características del procedimiento.

El Dr. Gómez-Pérez concluyó destacando varias preguntas de seguridad no resueltas que acompañan a la rápida evolución de la farmacoterapia de la obesidad. La evidencia actual no ha demostrado un deterioro funcional clínicamente relevante a pesar de las reducciones en la masa corporal magra, aunque los resultados funcionales a largo plazo siguen estando insuficientemente estudiados. Otras preocupaciones emergentes incluyen la alopecia, la disestesia, los eventos oculares y el uso creciente de productos de GLP-1 de formulación magistral (compounded). Mirando hacia el futuro, enfatizó que la llegada de los agonistas orales del receptor de GLP-1 de molécula pequeña introducirá interacciones farmacológicas clínicamente relevantes a través del metabolismo del citocromo, lo que requerirá una farmacovigilancia específica para cada molécula a medida que el panorama terapéutico continúe evolucionando.


Cirugía bariátrica y seguridad a largo plazo: ¿cuáles son las principales preocupaciones?

Ponente: Dr. Fernando Pérez-Galaz

Durante esta presentación, el Dr. Pérez-Galaz reforzó que la cirugía bariátrica sigue siendo la intervención más eficaz para la obesidad y la diabetes tipo 2, proporcionando una remisión superior de la diabetes, una mayor pérdida de peso y una menor mortalidad a largo plazo que la terapia médica intensiva. También desafió la percepción de que la cirugía bariátrica conlleva un riesgo excesivo, enfatizando que la mortalidad perioperatoria es extremadamente baja y comparable a la de otros procedimientos abdominales comunes. Si bien las complicaciones tempranas graves, como la fuga anastomótica y los eventos tromboembólicos siguen siendo poco comunes, los procedimientos de revisión aumentan sustancialmente el riesgo quirúrgico.

La presentación se centró en las complicaciones a largo plazo que requieren vigilancia de por vida. La enfermedad por reflujo gastroesofágico después de la gastrectomía en manga, el síndrome de dumping, la hipoglucemia hiperinsulinémica posprandial y las deficiencias de micronutrientes, incluidos el hierro, la vitamina B12, la vitamina D y el zinc, se identificaron como preocupaciones clave, particularmente después de procedimientos malabsortivos. Los resultados de salud mental también justifican un control estrecho, ya que la cirugía bariátrica se ha asociado con un mayor riesgo de abuso de alcohol, abuso de sustancias y suicidio, lo que refuerza la importancia de un seguimiento multidisciplinario a largo plazo con estos pacientes.

La recurrencia del peso se identificó como el desafío a largo plazo más relevante clínicamente después de la cirugía bariátrica. Aunque las definiciones varían entre los estudios, una proporción sustancial de pacientes experimenta algún grado de ganancia de peso con el tiempo debido a factores tanto anatómicos como conductuales. En lugar de depender de la cirugía de revisión, que conlleva tasas de complicaciones considerablemente más altas, el Dr. Pérez-Galaz abogó por tratar la obesidad como una enfermedad crónica a través de un seguimiento estructurado a largo plazo y la incorporación más temprana de medicamentos contra la obesidad para prevenir la reactivación de la enfermedad.

 


¿Existen preocupaciones sobre la pérdida de peso excesiva en adultos mayores?

Ponente: Prof. Dror Dicker

El Prof. Dicker discutió el manejo de la obesidad en adultos mayores, enfatizando que preservar la función y la calidad de vida debería ser el objetivo terapéutico primario en lugar de maximizar únicamente la pérdida de peso. Aunque los pacientes mayores de 75 años siguen estando subrepresentados en los ensayos clínicos, los análisis agrupados del programa STEP y los ensayos SURMOUNT demuestran que los agonistas del receptor de GLP-1 y la tirzepatida logran pérdidas de peso y mejoras cardiometabólicas comparables a las observadas en poblaciones más jóvenes. Se informaron beneficios similares en la presión arterial, el perfil lipídico, los marcadores inflamatorios y los factores de riesgo cardiovascular.

Un enfoque principal de la presentación fue la preocupación respecto a la pérdida de masa corporal magra. Análisis recientes basados en resonancia magnética (RM) presentados durante el congreso sugieren que las estimaciones previas basadas en DEXA pueden haber sobreestimado sustancialmente la pérdida de tejido magro. En varios estudios de imagen, aproximadamente el 84-88% de la reducción total de peso reflejó una pérdida de tejido adiposo, mientras que solo el 10-16% representó una reducción de la masa magra. Es importante destacar que las mejoras en el rendimiento físico se preservaron a pesar de los cambios en la composición corporal, lo que respalda el concepto de que los resultados funcionales deben guiar las decisiones de tratamiento en lugar de la masa magra por sí sola.

El Prof. Dicker concluyó que las terapias basadas en GLP-1 pueden incorporarse de manera segura en el manejo de la obesidad en adultos mayores cuando se aplica una selección adecuada de pacientes. Las personas con enfermedad renal avanzada, desnutrición, deterioro cognitivo, trastornos gastrointestinales graves o deterioro funcional requieren un control más estrecho y un tratamiento individualizado. Las recomendaciones prácticas incluyeron evaluar el estado nutricional y funcional antes del inicio del tratamiento, asegurar una ingesta adecuada de proteínas, promover el ejercicio de resistencia y adoptar una estrategia de escalada de dosis más lenta para optimizar la seguridad al tiempo que se preserva la función muscular.


Riesgo en el mundo real de pancreatitis aguda y enfermedad biliar con agonistas del receptor de GLP-1: una revisión sistemática y meta-análisis

Ponente: Dr. José Juan Flores-Patiño

Durante esta presentación se discutió una revisión sistemática y meta-análisis que evaluó la seguridad en el mundo real de los agonistas del receptor de GLP-1 con respecto a la pancreatitis aguda y la enfermedad biliar. El análisis incluyó 18 estudios de cohorte retrospectivos que involucraron a más de 6.3 millones de personas de siete países, lo que proporciona una de las evaluaciones del mundo real más grandes de estos resultados de seguridad poco comunes. 

En consonancia con los hallazgos de los ensayos clínicos aleatorizados, los agonistas del receptor de GLP-1 no se asociaron con un mayor riesgo de pancreatitis aguda, y este resultado se mantuvo robusto tras los análisis de sensibilidad que excluyeron bases de datos superpuestas. Por el contrario, el tratamiento se asoció con un modesto aumento de la enfermedad biliar, particularmente de la colelitiasis, lo que respalda las observaciones informadas previamente en estudios aleatorizados. 

El ponente concluyó que estos hallazgos brindan una tranquilidad adicional con respecto a la seguridad pancreática de los agonistas del receptor de GLP-1 en la práctica clínica habitual, al tiempo que refuerzan la necesidad de vigilancia clínica respecto a las complicaciones biliares, particularmente durante los períodos de rápida pérdida de peso. Aunque no se puede excluir la confusión residual en la investigación observacional, la consistencia entre la evidencia aleatorizada y la del mundo real fortalece el perfil de seguridad general de esta clase terapéutica.


Sesión: Semaglutida en la práctica clínica - Vías orales e inyectables para el control del peso

Los avances en la farmacoterapia de la obesidad están expandiendo las opciones de tratamiento más allá de los agonistas del receptor de GLP-1 inyectables, ofreciendo a los médicos una mayor flexibilidad para individualizar la atención. Este simposio exploró la evidencia más reciente que respalda a la semaglutida inyectable y oral, destacando su eficacia, seguridad y beneficios clínicos más allá de la pérdida de peso, al tiempo que se discutió cómo las terapias orales pueden ayudar a abordar necesidades insatisfechas importantes en el manejo de la obesidad.


Semaglutida en la práctica clínica: última evidencia sobre la pérdida de peso y más allá

Ponente: Dr. Sean Wharton

En su sesión, el Dr. Sean Wharton enfatizó que el manejo de la obesidad debe seguir centrado en el paciente, reconociendo la obesidad como una enfermedad crónica y abordando al mismo tiempo el estigma y la discriminación que experimentan con frecuencia las personas que viven con obesidad. Destacó que las decisiones terapéuticas deben extenderse más allá de la reducción de peso por sí sola y centrarse en mejorar las complicaciones relacionadas con la obesidad y los resultados de salud a largo plazo.

La presentación se centró en el ensayo STEP UP, que evaluó una dosis más alta de semaglutida inyectable (7.2 mg) en comparación con la dosis de 2.4 mg actualmente aprobada. El aumento de la dosis dio como resultado una pérdida de peso media cercana al 21%, en comparación con aproximadamente el 17.5% con 2.4 mg, sin un aumento clínicamente significativo en las interrupciones del tratamiento debido a eventos adversos. Es importante destacar que más de la mitad de los participantes lograron una pérdida de peso de al menos el 20%, y aproximadamente un tercio alcanzó una reducción de peso ≥25%. Un análisis post hoc demostró además que los pacientes que lograban una pérdida de peso >15% a los seis meses tenían probabilidades de experimentar una pérdida de peso cercana al 28% después de un año, lo que sugiere que la respuesta temprana puede ayudar a identificar a las personas que obtienen el mayor beneficio del tratamiento. 

El Dr. Wharton también revisó los datos emergentes sobre la composición corporal, destacando los análisis basados en RM que muestran que aproximadamente el 84% de la pérdida de peso con semaglutida refleja una reducción de la masa grasa, mientras que la masa magra representa solo alrededor del 15%, sustancialmente menor que las estimaciones previas obtenidas mediante DEXA. Además, las reducciones en la grasa intramuscular y visceral se acompañaron de la preservación de la función física, lo que respalda el concepto de que las mejoras en la composición corporal se extienden más allá de la pérdida de peso total. También discutió los beneficios pleiotrópicos de la semaglutida, incluida la reducción del riesgo cardiovascular demostrada en el ensayo SELECT, las mejoras en la esteatohepatitis y la fibrosis hepática en pacientes con MASH, y la evidencia preliminar que sugiere un menor consumo de alcohol entre personas con trastorno por consumo de alcohol, aunque estos hallazgos requieren mayor confirmación. 

La segunda parte de la presentación se centró en las terapias orales para la obesidad. El Dr. Wharton explicó que la nueva formulación oral de semaglutida logra una exposición sistémica clínicamente significativa a pesar de una baja biodisponibilidad gastrointestinal, lo que resulta en una pérdida de peso comparable a la de la semaglutida inyectable. Los ensayos clínicos que evaluaron semaglutida oral de 25 mg demostraron una reducción de peso promedio de aproximadamente el 16.6%, con un perfil de seguridad gastrointestinal similar al de la formulación inyectable. Por el contrario, el orforglipron, un agonista del receptor de GLP-1 de molécula pequeña, logró una pérdida de peso de aproximadamente el 12.4% pero presenta características farmacocinéticas distintas que pueden dar lugar a interacciones farmacológicas adicionales. El ponente concluyó que expandir las opciones de tratamiento para incluir tanto semaglutida inyectable como oral puede mejorar el acceso a una atención eficaz de la obesidad manteniendo al mismo tiempo el perfil de eficacia y seguridad bien establecido de la molécula de semaglutida. 


Las necesidades insatisfechas en personas que viven con obesidad

Ponente: Prof. Leonardo Mancillas-Adame

La presentación revisó los hallazgos del estudio OPTICS de preferencia de los pacientes, que evaluó las actitudes hacia los medicamentos orales para la obesidad entre adultos que viven con sobrepeso u obesidad. Casi tres cuartas partes de los participantes expresaron su disposición a iniciar el tratamiento si se dispusiera de una opción oral eficaz, mientras que el 84% prefirió un perfil de tratamiento similar al de la semaglutida oral sobre uno similar al del orforglipron. La eficacia en la pérdida de peso y la reducción del riesgo cardiovascular surgieron como los dos factores más influyentes que impulsaron la preferencia de tratamiento, mientras que las instrucciones de dosificación desempeñaron solo un papel menor en la toma de decisiones, lo que sugiere que los pacientes priorizan los resultados clínicos sobre la conveniencia al seleccionar la terapia.

La presentación revisó los hallazgos del estudio OPTICS de preferencia de los pacientes, que evaluó las actitudes hacia los medicamentos orales para la obesidad entre adultos que viven con sobrepeso u obesidad. Casi tres cuartas partes de los participantes expresaron su disposición a iniciar el tratamiento si se dispusiera de una opción oral eficaz, mientras que el 84% prefirió un perfil de tratamiento similar al de la semaglutida oral sobre uno similar al del orforglipron. La eficacia en la pérdida de peso y la reducción del riesgo cardiovascular surgieron como los dos factores más influyentes que impulsaron la preferencia de tratamiento, mientras que las instrucciones de dosificación desempeñaron solo un papel menor en la toma de decisiones, lo que sugiere que los pacientes priorizan los resultados clínicos sobre la conveniencia al seleccionar la terapia.

El Prof. Mancillas-Adame también presentó los resultados de la comparación indirecta de tratamientos entre semaglutida oral de 25 mg y orforglipron de 36 mg. Después de ajustar por las diferencias basales entre los estudios, la semaglutida oral se asoció con una mayor reducción de peso y tasas de interrupción del tratamiento más bajas que el orforglipron, aunque el ponente reconoció que estos hallazgos se derivan de comparaciones indirectas en lugar de ensayos clínicos directos (head-to-head). Enfatizó que la disponibilidad de una formulación de semaglutida oral puede facilitar el inicio más temprano del tratamiento de la obesidad, particularmente entre personas reacias a usar terapias inyectables, mientras que su perfil de seguridad establecido y las limitadas interacciones farmacológicas respaldan aún más su integración en la práctica clínica habitual.


Sesión: Complicaciones pasadas por alto (en asociación con The Obesity Society)

Aunque la obesidad se discute tradicionalmente en el contexto de la diabetes y la enfermedad cardiovascular, muchas complicaciones clínicamente relevantes siguen estando subreconocidas. Esta sesión exploró el impacto del exceso de adiposidad en la salud cerebral, la fibrilación auricular y el dolor crónico, enfatizando los complejos mecanismos que vinculan la obesidad con estas afecciones y los beneficios potenciales de la reducción de peso más allá de los resultados metabólicos. 


Vinculación del exceso de adiposidad, la neuroinflamación y la salud cerebral

Ponente: Prof. Jonathan Purnell

El Prof. Purnell destacó el deterioro cognitivo como una complicación de la obesidad cada vez más reconocida, señalando que la evidencia epidemiológica vincula de manera consistente el exceso de adiposidad, particularmente la adiposidad central y visceral, con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Si bien el IMC sigue asociado con el riesgo de demencia, la circunferencia de la cintura y la grasa visceral parecen ser predictores más fuertes, lo que refuerza la importancia de la distribución de la grasa en lugar del peso corporal por sí solo. Los datos de estudios de población longitudinales sugieren además que el exceso de adiposidad durante la edad adulta acelera el deterioro cognitivo más adelante en la vida, lo que subraya la necesidad de una intervención más temprana.

La presentación se centró en los mecanismos biológicos que potencialmente conectan la obesidad y el deterioro de la salud cerebral. En lugar de considerar la obesidad únicamente como una enfermedad cardiometabólica, el Prof. Purnell propuso que la acumulación de grasa visceral y ectópica promueve la inflamación sistémica, la resistencia a la insulina, la disfunción endotelial y la alteración de la barrera hematoencefálica. Estos cambios pueden desencadenar neuroinflamación, lo que conduce inicialmente a un deterioro funcional y, con el tiempo, a cambios estructurales cerebrales asociados con el deterioro cognitivo. Estudios de imagen emergentes indican que el aumento del contenido de agua cerebral puede representar un marcador temprano de neuroinflamación, precediendo a la atrofia estructural cerebral que típicamente se observa en la demencia.

La pérdida de peso parece capaz de modificar esta trayectoria. La evidencia de intervenciones dietéticas, programas de ejercicio y cirugía bariátrica demuestra mejoras en múltiples dominios cognitivos, mientras que estudios avanzados de RM sugieren que la cirugía bariátrica reduce la neuroinflamación y revierte algunas anomalías cerebrales relacionadas con la obesidad. El Prof. Purnell concluyó que la obesidad debe reconocerse como un factor de riesgo modificable para la demencia y que las intervenciones deben comenzar durante la edad adulta, antes de que se establezcan cambios neurodegenerativos irreversibles.


El peso en el corazón: la conexión entre obesidad y fibrilación auricular

Ponente: Prof. Silvana Pannain

En esta sesión, la Prof. Pannain revisó la creciente evidencia que identifica a la obesidad como un importante factor de riesgo modificable para la fibrilación auricular (FA). Grandes estudios epidemiológicos han demostrado una relación dependiente de la dosis entre el aumento del IMC y el riesgo de FA, mientras que la obesidad también predispone a las personas a formas más persistentes de la arritmia, una mayor progresión de FA paroxística a persistente y tasas de recurrencia más altas después de la ablación por catéter. Estos hallazgos sugieren que la obesidad influye no solo en la incidencia de la FA, sino también en su gravedad y respuesta al tratamiento. 

Múltiples mecanismos fisiopatológicos contribuyen a esta asociación. La obesidad promueve el remodelado cardíaco a través de la sobrecarga de volumen crónica, la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona, la inflamación sistémica, el estrés oxidativo, la activación simpática y los cambios estructurales miocárdicos. Se hizo especial hincapié en el tejido adiposo epicárdico, que rodea directamente al miocardio y libera mediadores inflamatorios y profibróticos capaces de alterar la conducción eléctrica y promover el remodelado auricular. También se destacó la apnea obstructiva del sueño como un importante contribuyente independiente, y la hipoxia nocturna aumentó sustancialmente el riesgo de FA.

La intervención en el estilo de vida y la reducción sostenida de peso se han asociado consistentemente con mejores resultados de la FA. Los estudios clínicos han demostrado que lograr una pérdida de peso ≥10% aumenta significativamente la ausencia de FA, mejora la carga de síntomas y potencia el éxito de la ablación por catéter. Asimismo, la cirugía bariátrica se ha asociado con una menor incidencia de FA y una mayor conversión de formas persistentes a formas más leves de la enfermedad. Aunque la evidencia sigue siendo preliminar, los datos observacionales emergentes sugieren que los agonistas del receptor de GLP-1 pueden reducir la incidencia de FA más allá de los efectos de la pérdida de peso por sí sola, posiblemente a través de acciones antiinflamatorias y reducciones en la grasa epicárdica. Se espera que los ensayos aleatorizados en curso aclaren estos mecanismos potenciales.


Dolor y obesidad: por qué la adiposidad duele más que las articulaciones

Ponente: Prof. Sharad Taheri

El Prof. Taheri enfatizó que el dolor crónico es una de las complicaciones más prevalentes en la obesidad; sin embargo, frecuentemente es pasado por alto. La prevalencia del dolor aumenta progresivamente con el incremento del IMC, particularmente entre las mujeres, lo que contribuye a una movilidad reducida, una disminución de la calidad de vida, un mayor uso de opioides y un ciclo autoperpetuado en el que el dolor limita la actividad física y promueve aún más la ganancia de peso. A pesar de su impacto clínico sustancial, el dolor sigue siendo subreconocido durante la atención habitual de la obesidad y rara vez se evalúa sistemáticamente en la práctica clínica. 

La presentación demostró que la relación entre la obesidad y el dolor se extiende mucho más allá de la sobrecarga mecánica de las articulaciones. Si bien el exceso de peso contribuye a la osteoartritis y al dolor de espalda crónico a través de un mayor estrés biomecánico, la obesidad también promueve la inflamación sistémica, la activación de macrófagos, la desregulación de adipocinas, el estrés oxidativo y la sensibilización central, todo lo cual disminuye los umbrales del dolor. Otros factores contribuyentes incluyen la apnea obstructiva del sueño, la neuropatía periférica, la migraña, la fibromialgia y las alteraciones relacionadas con la obesidad en las vías neuroendocrinas que involucran mediadores como la leptina, la grelina, la galanina, el TNF-alfa y la IL-6. Juntos, estos mecanismos explican por qué las personas con obesidad experimentan una mayor sensibilidad al dolor incluso en ausencia de una enfermedad articular estructural manifiesta. 

La reducción de peso se ha asociado de manera consistente con mejoras en el dolor crónico, y la cirugía bariátrica proporciona evidencia de una mejor calidad de vida, una reducción del dolor e incluso signos de regeneración de nervios periféricos en estudios de imagen. Sin embargo, el grado de pérdida de peso requerido para optimizar el alivio del dolor sigue siendo incierto. El Prof. Taheri también discutió informes emergentes de síntomas neuropáticos, incluidas sensaciones de ardor, tras el inicio de agonistas del receptor de GLP-1. Aunque estas observaciones siguen siendo poco comprendidas, destacan un área importante para futuras investigaciones. Concluyó que el dolor debe evaluarse de forma rutinaria en las clínicas de obesidad y manejarse a través de un enfoque multidisciplinario que integre el control del peso, el apoyo psicológico y el tratamiento dirigido al dolor en sí. 

Contenido exclusivo para profesionales de la salud.
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